lunes 13 de agosto de 2007

CIELO SOBRE AGUA SOBRE MONTAÑA


























Cuando su padre descubrió
cuál era el dolor
que lo ponía de rodillas ante mí,
apareció como un mal espíritu
dispuesto a no consumirse en el Infierno.
Su lengua arreciaba, chamuyaba sin ley.

En su idioma y en el mío,
le dije que su actitud era
la de un carpintero que tallaba
un diamante y persistía,
que intentaba beber de un pozo
que él mismo había secado.
_
Me protegí utilizando las palabras
que aparecen en el transcurso
de toda gran Invocación,
y hallé a mi Tótem alineado
con las Entidades que administran
los Frutos de esta Tierra.
_
Finalmente, lo eché y ocupé mi lugar.
Su hija lloró pero me prefirió
cuando su padre
ya no pudo conmoverla.
Desde entonces, mi Arte es como el Agua:
lo dedico a que el Cielo Inicie a la Tierra.


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