martes 5 de enero de 2010

MANDALAM


Infinitamente precioso en su inmensidad, exigente
En sus intentos de hacer que lo comprendan a través
De una inocente charla o un descubrimiento
En la caverna de la soledad, su Fertilidad pende
Como un racimo de uvas negras. Evoluciona
En los pasos que damos hacia su Campo
De Gracia; se nutre con la sustancia que crece
En la Iluminación de lo cotidiano.


La Palabra: una dimensión que se abre
Hasta los labios mismos de la Creación.
Una Invocación y el hallazgo de una Canción
Que contiene todos los Tiempos de la Memoria.
Planos y Planos hasta que el Vaso se vacíe y se llene
Por completo con una vuelta y giros mandálicos.
Se retiene por completo la respiración. Se Habla y ve.



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